Miércoles - 26.Septiembre.2018


Leyendas del camino hacia Finisterre.

Finisterre, donde el Sol se precipita en el Océano Atlántico, y al que los antiguos romanos consideraban un lugar sagrado “Ara Solis” altar del Sol, haciendo referencia a la llamarada que este producía al ocultarse definitivamente hasta el día siguiente. Este espectáculo era prodigio, y la vez era contemplado con temor, denominando a este lugar Monte del Finisterrae, el lado más extremo de la Tierra; creencia esta que toma importancia, toda vez que se creía que la Tierra era plana y no redonda,  con un principio y un fin, al final, las tinieblas, el barco de Caronte hacia el otro lado transportaba las almas.

Si la ruta hacia Finisterre era importante en la ANTIGÜEDAD, con la Cristianización toma también relevancia ese destino y se incorpora a la ruta Jacobea a partir del siglo XII según esta descrito en las crónicas. Las leyendas se suceden en el Camino, con apariciones marianas como la de Muxía, Cee etc, evangelistas como San Marcos de Corcubión, el mismísimo Cristo de Finisterre etc, y sobre todo Santiago que con toda seguridad, en su labor de evangelización realizó el citado Camino; a él, están dedicados diversos templos, y uno muy singular es el de Santiago de Ameixenda, pequeña localidad próxima a la villa de Cee.

En Ameixenda, cuenta una leyenda, que el Apostol se dirigía a Duio, lugar mítico del legado romano, el que según el Calixtino daría permiso, posteriormente, para enterrar el Apóstol. Por aquel entonces se había declarado una sequía tan persistente en la comarca que los campos se habían agostado totalmente y la gente se moría no solo de peste sino también de sed. Al pasar por Ameixenda, Santiago el Mayor solicitó a una niña que le facilitara un cuenco de agua para apagar su sed de caminante, la niña lloró con amargura al tener que negar al peregrino el tan preciado líquido salvador. Ante tal patético escenario, el Santo golpeó con su báculo el suelo, y al instante empezaron a brotar por toda la aldea numerosas fuentes y manantiales de agua pura.

Hoy en día, aún en temporadas de sequía fluyen por el lugar todo tipo de manantiales, sin agotarse. Los vecinos no necesitan de otra agua para sus necesidades, incluyendo la que utilizan para sus cultivos, los cuales son de una calidad magnífica. La Naturaleza de esta localidad es espectacular, sus humedales propiciados por los abundantes arroyos; también podemos disfrutar de este agua en el Hotel de Naturaleza AV emplazado en Ameixenda junto a la interesante Iglesia de Santiago de Ameixenda.


Fdo.: José Ares

13/03/2012 ir arriba

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